La ganadería suele estar en el centro de las discusiones ambientales. Pero el impacto real de la actividad depende, ante todo, de cómo se lleva a cabo, y ya existen caminos concretos de transición en marcha en Brasil.
Empresas e instituciones de investigación unen fuerzas para adaptar la actividad ganadera a prácticas que preservan las áreas cultivadas. Estas iniciativas también permiten mejorar la productividad y ampliar el abanico de oportunidades económicas.
Los sistemas integrados, el manejo de pasturas y la intensificación sostenible están posicionando a Brasil como líder mundial en ganadería de bajo carbono.
Los estudios indican ganancias en productividad, resiliencia climática y recuperación de pasturas con sistemas integrados.
Pieza clave en el cumplimiento de las metas brasileñas en el Acuerdo de París, el sistema tiene el potencial de destacar al País en el mercado de carbono.