El origen del alimento no define por sí solo su calidad, ya que el perfil de ácidos grasos, el procesamiento y la cantidad consumida también influyen en sus efectos.
El secreto de esta combinación podría estar en el plato. La cantidad de proteínas y carbohidratos, especialmente después de los 40 años, es fundamental.
Una encuesta global muestra que envejecer bien ya es una prioridad para la mayoría de los consumidores. Una alimentación equilibrada es una de las bases de este movimiento.
La carne de res y los frijoles pueden aportar cantidades similares de hierro, pero difieren en la forma del mineral y en su absorción. Conozca el papel del hierro hemo, de la vitamina C y de los fitatos.
Aunque está presente en alimentos comunes como carnes, frijoles, vegetales y semillas, la cantidad de hierro ingerida es solo una parte de la ecuación; las combinaciones en la mesa pueden favorecer o dificultar su absorción.
Los estudios muestran cuándo los carbohidratos y electrolitos pueden favorecer el rendimiento, qué alimentos pueden sustituir a los productos deportivos y por qué el consumo excesivo también puede implicar riesgos.
La proteína es importante para la recuperación y la adaptación al entrenamiento, pero eso no significa que todo corredor necesite proteína de suero (whey). Descubre cuándo los alimentos son suficientes y cuándo el suplemento puede ayudar.
La cantidad, la frecuencia, el procesamiento y el patrón alimentario influyen en esta relación; comprenda cómo participa el microbioma y en qué contextos el consumo puede afectar a los marcadores inflamatorios.
Entrenar más no siempre significa progresar más: el sueño, la alimentación y el descanso son claves para que el cuerpo se recupere, se adapte al ejercicio y mejore el rendimiento.