Las metas ambientales y la producción deben estar alineadas para que el país negocie con el mundo. Las leyes vigentes y en trámite prometen perpetuar esta sinergia.
Con la apertura de mercado y la donación de semillas al país caribeño, Brasil refuerza su presencia comercial y comparte su experiencia histórica en seguridad alimentaria.
Estudios indican que el poder adquisitivo de los indonesios está creciendo; con ello, el consumo de proteína importada deberá aumentar de forma significativa en los próximos años. Brasil ya está preparado para atender esta demanda.
Esta es la principal solución presentada por especialistas para que el mercado reaccione a los aranceles impuestos por el presidente estadounidense a productos brasileños.