Inicialmente, los drones estaban restringidos a la agricultura a gran escala. Sin embargo, la tecnología está cada vez más presente en la ganadería brasileña, aportando aumentos de productividad, sostenibilidad y precisión en el manejo de rebaños y pastizales.
Si antes estos equipos se orientaban más a la pulverización agrícola, ahora desempeñan un papel cada vez más relevante en la gestión de la ganadería de carne y lechera. Equipos con cámaras de alta resolución y sensores multiespectrales permiten monitorizar el estado de los pastos, identificar áreas degradadas, seguir el desplazamiento de los animales o incluso detectar posibles problemas de salud.
Otro aspecto relevante es la regulación que rige el uso de drones. La Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) establece normas para la operación, incluidos los límites de altura y la necesidad de registro. De este modo, se preserva la seguridad de los usuarios y del propio ecosistema, evitando accidentes.
La sinergia entre algoritmos y drones

Según un reportaje de Canal Rural, los algoritmos (conjuntos finitos y ordenados de información precisa en formato de datos) se aplican a las imágenes captadas por los drones. Gracias a ello, los trabajadores son capaces de calcular la biomasa y la altura del pasto, proporcionando datos valiosos para el manejo del pastoreo.
De este modo, se pueden tomar decisiones acertadas sobre la carga de los potreros y la necesidad de suplementación alimentaria para los animales, eliminando las “suposiciones” a lo largo del proceso.
Mediante vuelos periódicos, se pueden diagnosticar fallos en el pasto, así como planificar la rotación de áreas y aplicar insumos de forma localizada. Como resultado, se reducen los desperdicios.
Según la Embrapa, los drones ya son capaces de pulverizar más de 100 hectáreas por día, además de mejorar la fiscalización de rebaños y monitorizar la fitosanidad (estado de salud de las plantas) de cultivos y bosques. Se trata de una forma de optimizar los cuidados necesarios del ecosistema local.
Los drones también son herramientas de prevención y mitigación de riesgos. En caso de desastres naturales en la zona de pastoreo o en las inmediaciones, por ejemplo, los dispositivos pueden ser activados para verificar rápidamente la situación y, si es necesario, alertar a las autoridades competentes.
Formación y capacitación de los productores

Usar correctamente estos dispositivos requiere formación específica y continua, dado que sus tecnologías están en constante evolución. Entidades como el Servicio Nacional de Aprendizaje Rural (SENAR) ofrecen talleres prácticos en eventos como Universo Pecuaria, subrayando la importancia de la actualización permanente de los ganaderos.
En estas actividades, los drones se presentan como herramientas para el mapeo de áreas, la identificación de plagas y la optimización de recursos.
No obstante, los dispositivos suelen tener un costo inicial que oscila entre R$ 100 mil y R$ 300 mil, lo que termina siendo una barrera de entrada para los ganaderos de menor escala.
Pero existen alternativas: si el presupuesto es limitado, es posible contratar servicios especializados que ofrecen informes detallados de manejo a precios competitivos.



