Sal gruesa, trato fino!

Con la evolución del asado como experiencia gastronómica, un nuevo protagonista gana espacio. Descubra cómo los distintos tipos de sal gruesa pueden elevar el nivel de sabor de las carnes y cómo combinarlos.

Por Rafael Motta el 9 de enero, 2026

Actualizado: 09/01/2026 - 10:29


Durante milenios, la sal fue un ingrediente básico y esencial. En los asados contemporáneos la sal gruesa evolucionó: distintas granulometrías, purezas y mezclas sazonadas permiten controlar la salinidad, realzar sabores y añadir aromas. En cortes grandes conviene la sal gruesa tradicional; para bifes y asados rápidos, la sal de parrilla o entrefino. La flor de sal se utiliza para finalizar y aportar textura. La pureza y la ausencia de aditivos son importantes para la calidad del producto, aunque desde el punto de vista nutricional todas las sales son esencialmente cloruro de sodio; lo determinante es la cantidad total de sodio consumida. Entre las sales gourmet, los blends con ajo, cebolla, romero, pimienta y hierbas ofrecen practicidad y variedad; también existen sales ahumadas para añadir notas amaderadas. Evaluar granulometría, humedad y composición ayuda a elegir la sal ideal para cada tipo de preparación y resultado deseado.


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