Ganadería de precisión: robots y sensores reducen costos e impactos ambientales

En un panel realizado durante la COP30 en Belém, Pará, especialistas explicaron cómo el agronegocio debe incorporar nuevas tecnologías para optimizar resultados y garantizar los cuidados necesarios de los respectivos ecosistemas locales.

Por Rafael Motta el 13 de enero, 2026

Actualizado: 13/01/2026 - 14:24


La revolución tecnológica en el agronegocio ha cambiado la forma en que los productores manejan los insumos y la productividad. Tecnologías como la robótica agrícola y el monitoreo en tiempo real ya forman parte del día a día de los grandes productores, aportando beneficios económicos y ambientales.

Según el head de sostenibilidad de Rabobank en América del Sur, Taciano Custódio, la ganadería de precisión va más allá de la aplicación de tecnología orientada a la salud del suelo, de la planta y de la producción animal. También implica el entendimiento y la optimización del uso del suelo en las fincas. El análisis fue presentado en un panel de Minerva Foods en la COP30, realizada en Belém/PA, en noviembre de 2025.

Visión integrada en las explotaciones rurales

El ejecutivo presentó la estrategia de Rabobank Brasil, que clasifica las explotaciones en tres categorías, siendo la primera la de fincas con excedente de vegetación nativa, es decir, que preservan más área de la que exige la legislación brasileña. Para estas propiedades, Custódio citó instrumentos como el Responsible Commodities Facility (RCF), un fondo destinado al financiamiento de la cosecha que considera criterios como el excedente de reserva legal y la producción sin conversión de nuevas áreas. Además, mencionó fondos mixtos que ofrecen crédito comercial con condiciones atractivas y oportunidades de generación de ingresos, reforzando el valor del capital natural proveniente del excedente de vegetación nativa.

Las fincas en proceso de regularización que presentan déficit de reserva legal, es decir, por debajo de lo exigido por la ley, necesitan compensar o restaurar la vegetación nativa. Para atender a estas explotaciones, Custódio sugiere la utilización de líneas de crédito a largo plazo con mayor periodo de gracia, desarrolladas específicamente para financiar la compra y/o la compensación de áreas nativas y la restauración ecológica, valorando la naturaleza como un activo en el balance financiero. En este contexto, Rabobank Brasil ofrece líneas que pueden llegar hasta 20 años, demostrando innovación en el sector financiero.

Por último, las fincas con baja productividad o que operan en tierras degradadas tienen la oportunidad de acceder a préstamos híbridos (blended finance), que combinan múltiples  fuentes de capital, así como a líneas de crédito con plazos compatibles con la restauración del suelo y financiamientos orientados a la intensificación sostenible. De este modo, las operaciones con baja eficiencia tienen la posibilidad de mejorar la productividad sin recurrir a la expansión territorial, desvinculando el avance productivo de la apertura de nuevas áreas. 

La categorización de las fincas, por tanto, está directamente vinculada al análisis de la cobertura y del uso del suelo, considerando tanto la cantidad de vegetación nativa preservada como las condiciones de degradación de las áreas productivas. Esta mirada integrada refuerza que la ganadería contemporánea no se limita solo al manejo de los animales, sino que también implica la gestión responsable de los recursos naturales de la explotación. 

Evaluar el suelo y la vegetación como activos estratégicos amplía la visión de sostenibilidad, posicionando la finca dentro de un escenario global en el que las prácticas ambientales y productivas equilibradas son cada vez más valoradas.

Estrategias de control y monitoreo

Dron agrícola sobre campo de girasol, utilizado en la agricultura de precisión para monitoreo y siembra.
Foto: Valentino22 / ShutterStock

Una vez adecuadamente categorizadas, las fincas deben hacer uso de mecanismos específicos para garantizar el control y el monitoreo de las actividades ganaderas. “Tecnología, innovación y sostenibilidad van de la mano. No son cosas que compiten; creemos que podemos hacer ambas al mismo tiempo”, afirmó Vanessa Bernardes, de Solinftec.

Soluciones que involucran hardware especializado y robótica, según Vanessa, pueden generar ganancias de productividad y beneficios ambientales de manera conjunta. A través de la recolección continua de datos en tiempo real, la agropecuaria asume un nuevo papel en la gestión de las fincas, permitiendo decisiones más precisas que minimicen al máximo los posibles impactos ambientales.

Robots alimentados con IA permiten el seguimiento preciso de todo lo que ocurre en el campo. De este modo, se reduce el uso de insumos y se remodela la gestión agropecuaria, poniendo de manifiesto la necesidad de la digitalización de las explotaciones en favor del desarrollo sostenible.

Por tanto, no es una elección entre productividad y conservación: cuando estas tecnologías se aplican correctamente, se vuelven complementarias, haciendo que el manejo de las especies se ejecute con mayor control.

Proceso de transición hacia la ganadería de precisión

Según datos de la Gordon and Betty Moore Foundation, el fondo Catalytic Capital for the Agricultural Transition (CCAT), o Fondo Catalítico para la Transición Agrícola, en traducción libre, ya inició con un aporte ancla de US$ 50 millones y tiene la ambición de movilizar US$ 1.000 millones en inversiones a lo largo de la agenda de transición agrícola.

Instrumentos como deuda subordinada, garantías y capital concesional serán utilizados por el fondo para garantizar liquidez y seguridad a los inversores y productores que busquen crédito a largo plazo. En general, el proceso de recuperación de pastizales tarda entre 7 y 10 años en generar retorno. Inicialmente, el foco será la actuación en biomas como la Amazonía y el Cerrado, pudiendo expandirse a otros ámbitos conforme al desempeño del fondo.

Gobierno e iniciativa privada operan en conjunto

Richard Smith, director ejecutivo del Produce, Conserve and Include Institute (PCI Institute), explicó la naturaleza institucional de la iniciativa: “Es un proyecto del Estado, no un proyecto de gobierno; incluso con cambios políticos, la estrategia ha seguido implementándose”.

De manera simplificada, el objetivo del organismo privado es promover productividad e inclusión dentro del agronegocio, específicamente en acciones en Mato Grosso (MT). Esta institucionalización —por decreto y, posteriormente, como entidad privada sin fines de lucro con representación gubernamental en el consejo— es precisamente lo que permite la continuidad de las acciones, pese a la alternancia de gobiernos.

De acuerdo con la publicación del IDH, la iniciativa contó con la participación del Jefe de la Casa Civil de Mato Grosso, Fábio Garcia, junto con la exdirectora de IDH Brasil, Daniela Mariuzzo, en octubre de 2024, en Cuiabá. Ambos firmaron el Memorando de Entendimiento, que consolida el compromiso de apoyar y direccionar inversiones en el PCI Institute.

El proceso de institucionalización reduce el riesgo de discontinuidad en políticas públicas territoriales complejas que requieren décadas para ofrecer resultados. A través de institutos con gobernanza compartida, la PCI consigue atraer socios, fondos y proyectos de mercado que demandan previsibilidad institucional para inversiones de largo plazo.

Fuentes de referencia:


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