Productos carbono neutral integran estrategia y sostenibilidad

Conoce cómo funcionan los sellos que certifican productos con balance neutro de emisiones de gases de efecto invernadero y su contribución a la mitigación del cambio climático.

Por Rafael Motta el 5 de febrero, 2026

Actualizado: 05/02/2026 - 15:18


La neutralidad de carbono ha sido uno de los principales objetivos de empresas comprometidas con la mitigación del cambio climático. Ya sea por la concienciación de que esas alteraciones en los patrones climáticos y la intensificación de eventos extremos son un riesgo, por el objetivo de diferenciarse y conquistar nuevos mercados, inversores o líneas de financiación, o incluso por presiones regulatorias.

¿Pero qué es un producto carbono neutral?

Dispositivo tecnológico rodeado de hojas verdes, mostrando cero kg de emisiones de CO2 y símbolos de energía limpia y sostenibilidad, destacando productos carbono neutral.
Imagen generada digitalmente

Los productos carbono neutral son aquellos cuyas emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida se equiparan a los volúmenes de gases evitados, capturados o compensados.

Para hacer ese cálculo existen herramientas reconocidas. Una de ellas es el GHG Protocol (Greenhouse Gas Protocol): una metodología utilizada como estándar por varios países, incluido Brasil, para contabilizar y reportar las emisiones de alcance 1 (las emitidas por las operaciones propias de la empresa), de alcance 2 (las emitidas por el consumo de energía) y de alcance 3 (emitidas por la cadena de valor). En consecuencia, ayuda a gestionar las emisiones de empresas, ciudades y otras organizaciones.

Además del GHG Protocol, existe la norma internacional ISO 14068-1:2023 – Climate change management — Carbon neutrality, que define los principios, requisitos y directrices para alcanzar y declarar la neutralidad de carbono. 

Antes de la ISO 14068, se utilizaba el PAS 2060 (British Standards Institution – BSI), que fue el primer estándar técnico reconocido internacionalmente para la certificación de neutralidad de carbono.

De la cuna a la tumba o de la cuna a la puerta

Buey en pasto exuberante con árboles al fondo, simbolizando la importancia de la agropecuaria y la cría de ganado en Brasil.
Foto: Minerva Foods

Según las definiciones del IPCC (2021), la neutralidad del carbono se refiere a la condición en la que las emisiones antropogénicas de CO₂ asociadas a una determinada entidad —que puede ser un país, organización, sector o producto— están íntegramente compensadas por remociones antropogénicas de CO₂. A escalas no globales, como la de los productos agropecuarios, la neutralidad del carbono generalmente se evalúa desde la perspectiva del ciclo de vida, incorporando tanto emisiones directas como indirectas. En ese sentido, se adopta el enfoque “de la cuna a la tumba” (cradle-to-grave), que considera todas las etapas del ciclo de vida del producto, desde la extracción o producción de la materia prima hasta el posconsumo. En el caso de la carne, este enfoque incluye, por ejemplo, las emisiones asociadas a la cría del animal, al procesamiento, a la distribución y al consumo final, que deben ser compensadas por remociones equivalentes para poder hablar de neutralidad del carbono.

Sin embargo, ante la imposibilidad de medir las emisiones en la etapa de consumo, los programas sectoriales mapean y delimitan las fuentes de emisiones hasta la etapa de distribución en el comercio minorista, por ser el punto en el que el productor y la industria tienen control directo sobre las emisiones. En este caso, el ciclo se denomina “de la cuna a la puerta” (cradle-to-gate). 

Carbono neutral en las estanterías

Carne bovina cortada en lonchas para parrilla, exhibiendo textura y color rojo vibrante
Foto: NotarYES / Shutterstock

El concepto Carne Carbono Neutro (CCN) creado por Embrapa y reconocido por la FAO se representa mediante un sello alusivo a la producción de bovinos de carne bajo sistemas de integración obligatoria con árboles, es decir, considerando la etapa de producción únicamente en la granja.

El sello carbono neutral, otorgado por Minerva Foods a través del programa Renove, exige que toda la huella de carbono de la producción —desde la granja, pasando por la industria y el transporte hasta el cliente final— sea cuantificada, reducida y compensada. La empresa también cuenta con el sello Low Carb, que certifica una huella de carbono reducida. Ambas están certificadas, con identificación por la Food Chain ID.

El programa adopta una metodología alineada con el GHG Protocol y la ISO 14064, que prevén el cálculo detallado de las fuentes de emisiones relevantes en la granja —como la fermentación entérica y la gestión de estiércol— y la compensación mediante buenas prácticas ganaderas, como sistemas integrados, rotación de pasturas y siembra de leguminosas, que fomentan el secuestro de carbono en el suelo. 

Si aún quedan emisiones residuales, el saldo remanente puede ser compensado por la subsidiaria MyCarbon, mediante créditos de carbono generados en proyectos de plantación y conservación de bosques en América del Sur. Los productos con certificación carbono neutral o bajo carbono también provienen de fincas seleccionadas sin deforestación en los últimos 10 años y que cuentan con Planes de Reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero. 

Para garantizar la credibilidad del proceso, se realiza una auditoría externa e independiente llevada a cabo por FoodChain ID, empresa global especializada en certificaciones de sostenibilidad y trazabilidad, que efectúa auditorías técnicas in situ y valida los cálculos de emisiones y remociones declarados por los productores. La actuación del organismo certificador asegura que los resultados sean científicamente consistentes, auditables y transparentes. Esta verificación es la que permite que la afirmación de neutralidad de carbono o de bajo carbono sea reconocida en los mercados más exigentes, otorgando credibilidad internacional al sello.

Carbono neutral como diferencial competitivo

Pareja comprando carne en la sección de un supermercado, resaltando una elección consciente de productos frescos y de calidad para una alimentación saludable.
Imagen generada digitalmente

El cambio de perspectiva no surge solo de los mercados internacionales. Un estudio publicado por Embrapa identificó que las personas con mayor ingreso, nivel educativo y edad son más propensas a valorar atributos ambientales en la carne bovina. A través de 402 entrevistas realizadas en todo el territorio nacional, la encuesta determinó que muchos están dispuestos a invertir en productos con menor impacto ambiental. Con el tiempo, la tendencia es que otras capas sociales se sumen a este comportamiento, haciendo que los productos carbono neutral y de emisiones reducidas se conviertan en el nuevo estándar.

Con transparencia, los sellos de productos carbono neutral o bajos en carbono son no solo una manera de atender la demanda de un público cada vez más comprometido con las cuestiones ambientales, sino también un instrumento para que el consumidor pueda ejercer un papel más activo en la transición hacia modelos de producción sostenibles, transformando su acto de compra en posicionamiento, orientación y presión para el cambio. De este modo, cada decisión refuerza el vínculo entre elecciones individuales, esfuerzo global e impactos colectivos. 

Fuentes de referencia:


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