¿Cuál es el origen de los mitos sobre la carne?

A lo largo de las últimas décadas, los cambios en la ciencia de la nutrición, el acceso a los alimentos y las preocupaciones ambientales han contribuido a construir diferentes narrativas sobre el consumo de carne, a menudo simplificadas en el debate público.

Por Marcia Tojal el 30 de marzo, 2026

Actualizado: 02/04/2026 - 09:29


La forma en que las personas perciben la carne ha cambiado mucho. Si durante gran parte del siglo XX el debate sobre la alimentación se centró en el acceso a los alimentos, en las décadas siguientes surgieron nuevas preocupaciones relacionadas con la salud, el medio ambiente y los sistemas alimentarios. En ese proceso, distintos estudios científicos e interpretaciones públicas sobre nutrición ayudaron a moldear narrativas sobre el consumo de carne —algunas fundamentadas en evidencia, otras derivadas de la simplificación de cuestiones científicas más complejas.

Años 1950–1970: la hipótesis dieta-corazón

El debate moderno sobre alimentación y salud cardiovascular comenzó a ganar fuerza a partir de la década de 1950, cuando investigadores empezaron a investigar la relación entre dieta y enfermedades cardíacas. Uno de los estudios más influyentes de ese período fue el Seven Countries Study, iniciado en 1958 por el epidemiólogo Ancel Keys. La investigación analizó patrones alimentarios y mortalidad cardiovascular en distintos países, partiendo de la hipótesis de que “las diferencias en la frecuencia de enfermedades coronarias entre poblaciones ocurrirían en alguna relación ordenada con características físicas y estilo de vida, particularmente la composición de la dieta, especialmente en grasa ( ácidos grasos ), y con los niveles de colesterol sérico… La premisa inicial era medir diferencias individuales y poblacionales en relación con el riesgo, el comportamiento en salud y factores biológicos”. Ese estudio ayudó a consolidar la llamada hipótesis dieta-corazón, que influyó en recomendaciones nutricionales en varios países en las décadas siguientes.

Años 1980–1990: expansión de los estudios observacionales en nutrición

Persona cortando carne de un plato con patatas asadas, ensalada verde y tomates cherry, destacando la expansión de los estudios observacionales en nutrición.
Foto: Anel Alijagic / Shutterstock

Entre las décadas de 1980 y 1990, la epidemiología nutricional empezó a investigar con más profundidad la relación entre patrones alimentarios y enfermedades crónicas. Gran parte de esas investigaciones utilizó estudios observacionales, que siguen poblaciones a lo largo del tiempo para identificar asociaciones entre hábitos alimentarios y problemas de salud. Estos estudios contribuyeron a ampliar el debate sobre el papel de distintos alimentos —incluida la carne— en la salud cardiovascular.

Revisiones científicas más recientes, sin embargo, señalan que la interpretación de esos estudios exige cautela. Una revisión sistemática llevada a cabo por el consorcio internacional NutriRECS y publicada en el Annals of Internal Medicine concluyó que la evidencia que asocia la carne roja con riesgos cardiovasculares presenta certeza científica baja o muy baja.

Estos resultados ilustran la complejidad de la ciencia de la nutrición, en la que múltiples factores alimentarios y conductuales influyen en los problemas de salud.

Años 2000: el debate ambiental entra en la discusión alimentaria

A partir de los años 2000, el debate sobre la alimentación pasó a incorporar también preocupaciones relacionadas con la sostenibilidad. En 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó el informe “Livestock’s Long Shadow, que analizó los impactos ambientales de la producción ganadera y contribuyó a ampliar el debate global sobre la relación entre sistemas alimentarios y cambio climático.

Ese informe marcó un momento importante en la discusión sobre la producción de alimentos, colocando a los sistemas alimentarios en el centro de los debates sobre el uso de recursos naturales y sostenibilidad.

2015: la clasificación de la OMS sobre carne y cáncer

Otro hito relevante ocurrió en 2015, cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), vinculada a la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó una evaluación sobre el consumo de carne y el riesgo de cáncer. La agencia clasificó:

  • carne procesada como cancerígena para los humanos (Grupo 1)
  • carne roja como probablemente cancerígena (Grupo 2A)

Sin embargo, la propia OMS aclara que esa clasificación se refiere al grado de confianza científica en la asociación observada, y no a la magnitud del riesgo involucrado. Es decir, los grupos de la IARC indican cuán consistente es la evidencia de que un factor puede causar cáncer, pero no miden cuánto ese factor aumenta, en la práctica, la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Métodos de preparación y nuevas investigaciones sobre la carne

Investigaciones científicas también han estudiado cómo distintos métodos de preparación pueden influir en la formación de compuestos químicos en la carne. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), cocinar carnes a temperaturas muy altas —como asar a la parrilla o freír— puede formar compuestos llamados aminas heterocíclicas (HCAs) y hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs).

Años 2010–2020: la amplificación del debate en las redes sociales

Grupo de personas usando smartphones durante el debate en las redes sociales en la década de 2010 a 2020
Foto: PeopleImages / Shutterstock

En los últimos años, el debate sobre la alimentación ha circulado intensamente en las redes sociales. El Digital News Report, producido por el Reuters Institute de la Universidad de Oxford, muestra que las plataformas digitales y las redes sociales se han convertido en una de las principales formas de acceso a la información para gran parte de la población en diversos países.

En ese entorno, resultados científicos, a menudo complejos, pueden resumirse en mensajes simplificados o interpretarse fuera de contexto, contribuyendo a la difusión de percepciones distorsionadas sobre distintos alimentos.

Un espacio para separar mitos de evidencias

En un escenario con un gran volumen de información sobre la alimentación, distinguir evidencias científicas de interpretaciones simplificadas se ha vuelto un desafío para muchos consumidores.

Este especial reúne una serie de contenidos dedicados a aclarar algunas de las dudas más comunes relacionadas con el consumo de carne. A lo largo de las próximas entregas se discutirán temas frecuentemente presentes en el debate público, como salud cardiovascular, colesterol, cáncer, nutrición y sostenibilidad.

La propuesta es ofrecer contexto e información cualificada para ayudar al lector a comprender mejor un debate que involucra ciencia, cultura y elecciones alimentarias, en un contexto multifactorial y multidisciplinario, siempre con base científica.

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