Japón es uno de los mercados más relevantes del mundo para la carne bovina, tanto por el volumen consumido como por el alto valor agregado que se paga por los cortes premium.
Según la Forbes Agro, el país figura entre los mayores importadores globales de carne bovina. Son 700.000 toneladas de carne anualmente, de las cuales alrededor del 57% son importadas. Además, el mercado japonés paga hasta un 29% más por la carne premium, lo que puede generar ganancias expresivas para productores y frigoríficos brasileños.
Sin embargo, se trata de uno de los destinos más rigurosos desde el punto de vista sanitario, con protocolos técnicos y controles que históricamente limitaron el acceso de proveedores internacionales. Es precisamente esa combinación —escala y exigencia— la que hace que la apertura del mercado japonés sea estratégica para Brasil. Porque el avance brasileño en ese mercado no se ve solo como un movimiento comercial, sino también como un sello de reconocimiento sanitario y reputacional para toda la cadena de la carne nacional.
Sur de Brasil en el radar japonés
En ese contexto, la región Sur de Brasil se destaca. Estados como Rio Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina avanzaron de forma consistente en su estatus sanitario, control de enfermedades y organización productiva —factores decisivos para satisfacer las exigencias del mercado nipón. Santa Catarina fue la primera en obtener el estatus de libre de fiebre aftosa sin vacunación, en 2007, seguida por Paraná y Rio Grande do Sul, en 2021, según materia de Globo Rural.
De acuerdo con el Agrofy News, el gobierno brasileño ha dirigido esfuerzos para viabilizar la exportación de carne bovina de esos estados al Japón, reconociendo que el perfil sanitario del Sur puede funcionar como puerta de entrada al mercado japonés. La estrategia implica negociaciones técnicas, alineamiento regulatorio y demostración de conformidad con los estándares exigidos por el país asiático.
Entre los días 9 y 13 de junio, por ejemplo, una misión del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) auditó la estructura del Servicio Veterinario Oficial (SVO) en Brasil, reforzando que el país pasó a ser considerado un proveedor potencial —aunque el proceso de apertura demande tiempo y rigor técnico.
La estrategia gana peso en un escenario global más complejo

La búsqueda del mercado japonés ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y la reconfiguración de los flujos globales de proteínas animales. Según reportó la Globo Rural, en medio de disputas arancelarias que involucran a Estados Unidos, Brasil intensificó los esfuerzos de apertura y diversificación de mercados, incluyendo Japón, como parte de una estrategia para reducir riesgos y ampliar destinos para la carne bovina nacional.
Aún según análisis sectoriales, la ampliación del acceso a mercados premium se percibe como un movimiento complementario al fortalecimiento de las exportaciones brasileñas hacia compradores ya consolidados, como China, ayudando a equilibrar cartera, valor y exposición geopolítica.
Calidad, sostenibilidad y trazabilidad en el centro de la narrativa
Además de la sanidad animal, la agenda de sostenibilidad y transparencia productiva ha ganado protagonismo en las conversaciones con Japón. Iniciativas regionales y empresariales en el Sur del país han buscado asociar la calidad de la carne, las prácticas ambientales y la trazabilidad como diferenciales competitivos, explotando el historial de reputación de calidad. Desde 2006, por ejemplo, la Carne do Pampa Gaúcho é a única indicação geográfica de carne bovina en todo el continente americano y una de las tres primeras Indicación de Procedencia (IG200501) brasileñas de cualquier sector, según la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa), situando a Rio Grande do Sul como pionero en la valorización de productos de origen controlado. El sello, concedido por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) a productos o servicios cuya reputación está directamente ligada a su lugar de origen, reconoce oficialmente que las características del producto —como sabor, terneza y sistema de crianza— están asociadas al territorio de la Campanha gaúcha, donde la ganadería extensiva en pastos naturales es tradicional desde hace siglos.
A nivel nacional, todos los esfuerzos dirigidos al perfeccionamiento de los sistemas de trazabilidad, previstos en el Plano Nacional de Identificación Individual de Bovinos y Búfalos (PNIB), lanzado por el MAPA para identificar individualmente el 100% del ganado hasta 2032, así como todos los avances promovidos por el Plano ABC+, también pueden favorecer a la carne brasileña.
Un camino técnico, gradual y estratégico
La eventual apertura del mercado japonés a la carne bovina brasileña no representa un movimiento inmediato, sino un proceso técnico, gradual y altamente riguroso. Aun así, las señales recientes —como misiones técnicas, negociaciones centradas en el Sur del país y el alineamiento con las exigencias sanitarias— indican que Brasil ha entrado en el radar japonés como proveedor potencial.
Más que por volumen, este movimiento contribuye al posicionamiento brasileño en el mercado exterior: acceder a uno de los mercados más exigentes del mundo significa elevar el nivel de toda la cadena exportadora brasileña y reforzar la imagen del país como productor confiable de proteína animal de alta calidad.
Fuentes de referencia:
- Por qué la exportación de carne al Japón es estratégica para Brasil
- Con la vista en Japón, el gobierno quiere exportar carne de RS, PR y SC | Agrofy News
- En medio del tarifazo de EE. UU., Brasil enfoca la apertura del mercado japonés a la carne
- Brasil deja de lado a EE. UU., se centra en China y ve a los americanos sufrir con precios históricos de la carne: las exportaciones se disparan 41% y el saldo con Pekín ya suma US$ 93.000 millones solo en 2025 – CPG Click Petróleo y Gas
- Ante el tarifazo, el sector ganadero apuesta por la diversificación



