La idea de que las fronteras físicas delimitan los efectos de una crisis podría tener sentido hace tiempo, cuando no existía internet y las relaciones comerciales eran más sencillas. Pero en un contexto de aldea global, como lo conceptualizó el filósofo Marshall McLuhan en la década de 1960, una decisión diplomática en Pekín o un conflicto en Oriente Medio tienen el poder de alterar el precio de la carne que va en su plato.
En los últimos meses, una sucesión de eventos geopolíticos y proteccionistas, que van desde las salvaguardias agrícolas en la Unión Europea (UE) hasta conflictos armados en Eurasia (Europa y Asia), impactan a la ganadería brasileña. No obstante, incluso dentro de este escenario de inestabilidad, se pueden adoptar algunas posturas para reducir los efectos adversos y mantener la estabilidad económica.
El cerco se cierra: proteccionismo y conflictos

Si fuera posible resumir el escenario actual en una sola palabra, sería: volatilidad. Además de la UE, China también impuso una salvaguardia a sus importaciones globales de carne bovina, una situación que el gobierno brasileño sigue con atención, según informaciones del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios. La medida entró en vigor el 1 de enero de 2026 y tendrá una duración prevista de 3 años, fijando un límite de importación brasileña de 1,1 millones de toneladas por año. Cualquier volumen que supere esa cifra será penalizado con el pago de una sobretasa del 55%.
Teniendo en cuenta que Brasil es el principal exportador de carne a China, el gobierno brasileño está dialogando con las autoridades chinas para intentar revertir, aunque sea parcialmente, los efectos adversos derivados de esa determinación.
Además, México, un mercado estratégico, implementó nuevas cuotas para la importación de carnes bovina y porcina, según detalló Globo Rural, limitando el volumen que entra al país sin aranceles. Esta regla también se aplicó a todos los demás países que comercian con México y que no tienen un acuerdo de libre comercio.
Como si no bastaran las barreras comerciales, los efectos de la guerra también repercuten en los pastos. La escalada de tensiones en Oriente Medio genera un clima de incertidumbre que afecta el flujo logístico y el costo de los insumos. La logística gana protagonismo no solo por el costo, sino principalmente por el acceso: en escenarios de restricción de rutas y cuellos de botella operacionales, quien dispone de canales de distribución activos posee una ventaja competitiva significativa, ya que la demanda permanece mientras el acceso es el principal factor limitante.
Según el sector productivo en una entrevista a Globo Rural, las especulaciones sobre la extensión del conflicto ya influyen directamente en el precio del ganado y pueden causar daños estructurales a la cadena productiva.
¿Cómo se está posicionando el sector?
Una de las voces activas de la ganadería brasileña respecto al tema es la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC). En un comunicado oficial, el organismo manifestó preocupación por las salvaguardias chinas, calificándolas como barreras que desafían las relaciones comerciales construidas entre ambos países.
La ABIEC también alertó sobre los impactos humanitarios y comerciales de las guerras. La inestabilidad en Oriente Medio puede comprometer rutas de exportación vitales para Brasil, una situación que, según el presidente de la institución, Roberto Perosa, “está fuera de nuestro control”, como declaró en una entrevista a la agencia Reuters reproducida por la revista Forbes. En la misma nota, el ejecutivo estima que entre el 30% y el 40% de los embarques de proteína, incluyendo carne bovina y de pollo, pasan por la región antes de llegar al Sudeste Asiático y a China, ya que Oriente Medio es el mayor destino del pollo brasileño.
Paralelamente, en un estudio divulgado por el portal Globo Rural, la asociación informó que la crisis podría afectar hasta el 40% de todo el volumen exportado por Brasil, lo que representa 1 millón de toneladas y hasta 6.000 millones de dólares, cuando se suman todos los cargamentos que solo atraviesan la región o tienen a los propios países de Oriente Medio como destino final.
Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional de Ganadería de Carne de la Confederación de la Agricultura y la Ganadería de Brasil (CNA), Cyro Penna, en un artículo para Globo Rural, considera que las “especulaciones” sobre los efectos de la guerra en Oriente Medio, como el cierre del estrecho de Ormuz, afectaron el mercado del ganado gordo en el país: “El estrecho de Ormuz es crítico para la energía, pero representa una parcela relativamente pequeña del flujo global de contenedores, estimado entre el 2% y el 3%. En relación con las exportaciones, China es nuestro mayor cliente, representando casi el 50% de los embarques, y la ruta hacia allá no tiene necesidad de pasar por Ormuz, región del conflicto”. Según dijo a la publicación, “Oriente Medio representó el 6,8% de los ingresos y el 6,5% del volumen exportado por Brasil en 2025. Si consideramos solo países geográficamente cercanos al estrecho de Ormuz, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, la participación cae a menos del 4%”.
Además, el artículo refuerza la importancia del mercado de Oriente Medio para Brasil: se trata de uno de los mayores destinos de la carne brasileña, reconocida por la producción de alimentos certificados Halal (es decir, que siguen los preceptos islámicos). Por ese motivo, el sector busca nuevas rutas para las exportaciones con el fin de mantener la estabilidad financiera, según declaró la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), que afirma haber mapeado puntos críticos siguiendo las estrategias adoptadas en crisis anteriores en la región.
La resiliencia es la solución

Debido a la volatilidad geopolítica en curso, construir una plataforma diversificada es la clave para escapar de la crisis. La estrategia de operar con múltiples orígenes productivos, como la adoptada por Minerva Foods, se consolida como una ventaja competitiva para mitigar riesgos. Tras el agotamiento de las cuotas brasileñas en China, por ejemplo, contar con productos originados en países como Argentina, Uruguay y Colombia permite la continuidad del suministro al mercado chino. En el caso de México, los productos originados en Uruguay cuentan con un acuerdo comercial más competitivo que los de origen brasileño y argentino, lo que amplía la capacidad de acceso y posiciona a la Compañía en mejores condiciones frente a los competidores. Además de nuevos destinos, la comercialización de productos de valor agregado es algo que conecta a Brasil con mercados premium, que están dispuestos a pagar valores diferenciados.
Aunque las restricciones impuestas por las potencias plantean desafíos inmediatos, también obligan a la ganadería brasileña a alcanzar un nuevo nivel de eficiencia y transparencia. El escenario global es complejo y está siempre en movimiento; sin embargo, es en esa complejidad donde Brasil reafirma su posición como el mayor exportador de proteína bovina del mundo, demostrando que, en un planeta conectado, la seguridad alimentaria global pasa por los campos brasileños. Y, en un escenario de volatilidad, la capilaridad de una plataforma de negocio global añade aún más valor a las empresas.
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Fuentes de referencia:
- Cortes premium y beneficios nutricionales de la carne de cordero
- Las especulaciones sobre la guerra afectan el precio del ganado, dice el sector
- La guerra en Oriente Medio puede afectar el comercio de carne bovina de Brasil, dice Abiec
- Guerra en Oriente Medio: el sector de proteína animal busca nuevas rutas para exportaciones
- México crea cuota para la importación de carnes bovina y porcina
- POSICIONAMIENTO ABIEC/CNA • MEDIDAS DE SALVAGUARDA DE CHINA
- Salvaguardias agrícolas aprobadas en la UE exponen desafíos en el acuerdo con el Mercosur
- Salvaguardias de China a las importaciones de carne bovina