Las plumas para adelgazar, que son medicamentos agonistas del receptor de GLP-1 (hormona intestinal que regula la glucosa en la sangre, reduce el apetito e influye en el metabolismo), como Ozempic, Mounjaro y Wegovy, dejaron de afectar solo a los consultorios médicos y pasaron a influir también en el comportamiento de consumo. En Estados Unidos, los llamados “medicamentos para adelgazar” ya están cambiando la forma en que los estadounidenses compran alimentos en los supermercados.
Un estudio de la Cornell SC Johnson College of Business, titulado The No-Hunger Games: How GLP-1 Medication Adoption is Changing Consumer Food Demand, analizó datos de transacciones de un panel de 150.000 hogares vinculados a encuestas propietarias sobre la adopción de estos fármacos. En julio de 2024, alrededor del 16,3% de los hogares de EE. UU. tenía al menos un usuario de GLP-1, lo que corresponde a cerca del 8,3% de la población del país. “Casi la mitad de los hogares adoptantes en nuestra muestra informan tomar medicamentos GLP-1 para perder peso”, afirman los investigadores.
Este cambio mostró un impacto mayor en los hogares de altos ingresos, con una reducción que llegó al 8,2% en el gasto en alimentos. Además, hubo una disminución general del 8% en el gasto en cadenas de comida rápida, cafeterías y restaurantes de servicio rápido. Estos ajustes persistieron durante el primer año de uso del medicamento, aunque con cierta atenuación después de seis meses.
Entre las categorías más afectadas destacan los ultraprocesados, como snacks (-10,1%), bollería dulce (-8,8%) y galletas (-6,5%). No obstante, prácticamente todos los grupos alimentarios se vieron impactados, incluida la carne (-5,8%), huevos (-5,7%), panes (-5,2%) e incluso verduras frescas (-5%). La leche fresca y cremas (-4,2%) también registraron descensos durante el período.
La “paradoja funcional”

Además de una alimentación adecuada, la práctica de actividad física adquirió un papel central en los protocolos que incluyen GLP-1. El estudio SEMALEAN, publicado en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, ofrece una síntesis detallada sobre cómo estos medicamentos influyen en la composición corporal y la funcionalidad muscular en pacientes con obesidad. Contrario a las preocupaciones habituales sobre la pérdida indiscriminada de tejido, el estudio demuestra una “paradoja funcional”: la mejora de la fuerza muscular a pesar de una reducción cuantitativa inicial de masa magra.
Entre febrero de 2022 y noviembre de 2024, 115 pacientes recibieron 2,4 mg de semaglutida (principio activo de esta clase de medicamento) semanalmente, durante 12 meses. Los pacientes presentaron una pérdida de peso media del 10% a los 7 meses y del 13% a los 12 meses. La grasa corporal total disminuyó un 14,3% a los 7 meses y alcanzó una reducción del 18,9% al final de un año, con un descenso significativo de la grasa visceral.
Los investigadores observaron que la sustancia no solo suprime el apetito: permite una remodelación corporal favorable al reducir drásticamente la grasa visceral, además de mejorar la calidad del músculo restante. Por ello, los especialistas enfatizan que la realización de actividad física regular es “obligatoria” y “esencial” ante el cambio en el estilo de vida, además de considerar las interacciones medicamentosas.
La importancia de la proteína durante el tratamiento

Medicamentos de este tipo difieren de cualquier intervención anterior, como dietas o políticas de gravamen sobre bebidas azucaradas (impuestos aplicados a productos con alto contenido de azúcar), porque actúan directamente sobre las señales de hambre del cuerpo. Los autores del estudio explican que imitan una hormona natural del organismo y actúan en el cerebro para reducir el apetito y aumentar la sensación de saciedad, lo que ayuda a disminuir la ingesta calórica.
Este movimiento enciende una alerta importante, ya que los consumidores deben tomar precauciones para garantizar que no se descuiden los nutrientes esenciales. Un artículo publicado por el coordinador del curso de Medicina del Centro Universitário São Camilo de São Paulo, Raphael Einsfeld, y el nutricionista Marcus Quaresma, explica que el margen de ingesta proteica para personas sedentarias ronda entre 0,6 y 1 g/kg/día, mientras que las personas físicamente activas deben consumir entre 1,6 y 2,2 g/kg/día. Las personas mayores deben consumir entre 1,2 y 1,6 g/kg/día.
“Las proteínas de origen animal se consideran más eficientes para el mantenimiento y el aumento de la masa y la fuerza musculares debido a su alto valor biológico y perfil de aminoácidos esenciales”, orientan. Peceto, filete mignon y picanha, así como otros cortes magros, son recomendados.
Fuentes de referencia:
- Alícuotas de Bienes y Servicios y del Impuesto Selectivo deben fijarse este año
- Impact of Semaglutide on fat mass, lean mass and muscle function in patients with obesity: The SEMALEAN study
- Proteína para que te quiero: la relación entre ingesta proteica, fuerza y masa muscular
- The No-Hunger Games: How GLP-1 Medication Adoption is Changing Consumer Food Demand
- Uso de plumas para adelgazar enciende la alarma sobre la pérdida de masa magra