La discusión sobre la sostenibilidad en la producción de alimentos ha avanzado más allá de indicadores puramente ambientales o económicos. Cuestiones como la salud pública, la seguridad alimentaria, la resiliencia de los sistemas productivos y la responsabilidad social han pasado a ocupar un lugar central en las agendas globales. En este contexto, el bienestar animal ha ido cobrando relevancia como un elemento estructurante de la sostenibilidad.
Sostenibilidad, bienestar animal y la Agenda 2030
Aunque el bienestar animal no aparece de forma explícita entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la literatura científica ha demostrado que está profundamente conectado con el cumplimiento de metas centrales de la Agenda 2030. Seguridad alimentaria, salud pública, acción climática y patrones responsables de producción y consumo son algunos de los ejes directamente impactados por las condiciones en que los animales son criados, manejados e integrados en los sistemas productivos.
Esta relación fue analizada de forma sistemática en el estudio conducido por Linda Keeling y otros investigadores de la Swedish University of Agricultural Sciences, publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science. El artículo, titulado “Animal Welfare and the United Nations Sustainable Development Goals”, evaluó de qué manera las mejoras en el bienestar animal se relacionan con los diferentes objetivos y metas de los ODS, aun en ausencia de mención directa al tema en los documentos oficiales de la ONU.
El estudio se basó en la evaluación de expertos en ciencia animal y sostenibilidad, que analizaron la relación entre el bienestar animal y cada uno de los 17 ODS, considerando también sus 169 metas específicas. Los resultados muestran que 66 de esas metas tienen una relación directa o son relevantes para el bienestar animal.
Sinergias entre bienestar animal y desarrollo sostenible
Una de las conclusiones centrales del trabajo es que la relación entre el bienestar animal y los ODS es, en gran medida, sinérgica. En otras palabras, acciones que promueven mejores condiciones de vida para los animales tienden a contribuir positivamente al avance de metas globales, en lugar de generar conflictos. Del mismo modo, políticas e iniciativas orientadas al desarrollo sostenible frecuentemente crean condiciones más favorables para la mejora del bienestar animal.
En el ámbito de la seguridad alimentaria, asociada al ODS 2, el bienestar animal está vinculado a la salud y la productividad de los rebaños. Animales criados en condiciones adecuadas a la especie tienden a presentar menor incidencia de enfermedades, mejor rendimiento productivo y mayor eficiencia en el uso de recursos. Esto fortalece sistemas alimentarios más estables y resilientes, especialmente en contextos de presión creciente sobre la producción de alimentos. El propio estudio de Keeling señala que, aunque existen tensiones históricas entre el aumento de la producción y el bienestar animal, hay espacio para el alineamiento cuando se adoptan prácticas sostenibles de forma integrada.
La salud pública, contemplada por el ODS 3, es otro eje directamente relacionado. Condiciones precarias de manejo animal están asociadas a mayores riesgos de diseminación de enfermedades infecciosas, incluidas zoonosis. Mejorar el bienestar animal contribuye a reducir esos riesgos, reforzando enfoques integrados como el concepto One Health, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. Esta conexión se destaca en el artículo como una de las formas más evidentes en que el bienestar animal dialoga con la agenda global de salud.
En lo que respecta al consumo y la producción responsables, tema central del ODS 12, el estudio identifica una de las relaciones más sólidas con el bienestar animal. Prácticas productivas que respetan las necesidades fisiológicas y conductuales de los animales tienden a exigir mayor transparencia, rastreabilidad y responsabilidad a lo largo de las cadenas de valor. Esto responde a una demanda creciente de la sociedad por sistemas alimentarios más éticos y sostenibles, además de incentivar cambios en los patrones de consumo.
Bienestar animal, clima y conservación de ecosistemas
Las conexiones también se extienden a los ODS ambientales, como la acción contra el cambio climático, la vida en el agua y la vida terrestre. Estrategias de manejo que incorporan el bienestar animal frecuentemente van de la mano con prácticas de menor impacto ambiental, como un uso más eficiente de los recursos naturales, la reducción de pérdidas productivas y una mayor resiliencia de los sistemas agropecuarios. El estudio señala que estas combinaciones son particularmente relevantes cuando se analizan metas ligadas a la conservación de ecosistemas y al uso sostenible de la biodiversidad.
Además de las dimensiones ambiental y sanitaria, el bienestar animal también se relaciona con aspectos sociales de los ODS, como la reducción de las desigualdades y la promoción de medios de vida sostenibles. En muchas regiones del mundo, especialmente en países en desarrollo, la cría de animales es una fuente esencial de ingresos y seguridad económica para comunidades rurales y grupos vulnerables. Mejorar el bienestar de los animales puede contribuir a la estabilidad de esos medios de vida, fortaleciendo la dimensión social de la sostenibilidad.
El mensaje principal del estudio “Animal Welfare and the United Nations Sustainable Development Goals” es que el bienestar animal no debe tratarse como un tema aislado o únicamente ético, sino como un componente estructural de la sostenibilidad. Incluso fuera del texto oficial de los ODS, atraviesa decenas de metas de la Agenda 2030 e influye directamente en los resultados esperados en áreas clave del desarrollo global.
Ante esto, incorporar el bienestar animal como indicador, no solo de sostenibilidad sino también de calidad en la producción, representa un paso relevante para alinear las prácticas productivas con las metas globales. Este enfoque amplía la capacidad de respuesta del sector frente a los desafíos contemporáneos, como la seguridad alimentaria, la salud pública y la crisis climática, al tiempo que refuerza la coherencia entre el desempeño económico, la responsabilidad social y el cuidado ambiental.