La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los animales de pezuña hendida, como bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y también especies silvestres como ciervos y pecaríes. Causada por un virus del género Aphthovirus, se propaga fácilmente por el aire, por contacto directo entre animales y también a través de equipos, vehículos y ropa contaminados.
En los animales infectados provoca fiebre y lesiones dolorosas en la boca, las patas y la ubre, comprometiendo la alimentación, la movilidad y la producción de leche. En los casos más graves, especialmente en animales jóvenes, la enfermedad puede ser mortal. Los impactos económicos también son significativos. Además de reducir la productividad de los rebaños y generar costos asociados a las medidas de control y erradicación, la aparición de brotes puede dar lugar a restricciones en el comercio internacional. Los países afectados pueden perder acceso a importantes mercados importadores de carne y otros productos de origen animal, lo que puede paralizar cadenas productivas enteras y generar pérdidas multimillonarias.
Durante décadas, la fiebre aftosa fue uno de los principales desafíos sanitarios de la ganadería mundial. En 2025, Brasil alcanzó un hito histórico al ser reconocido por la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) como país libre de fiebre aftosa sin vacunación, un logro que modifica la posición del país en el mercado global de proteínas animales.
El nuevo estatus indica que Brasil eliminó la circulación del virus sin depender de programas permanentes de vacunación, cumpliendo al mismo tiempo estrictos criterios de vigilancia y respuesta sanitaria.
Según la WOAH, este reconocimiento solo se concede a los países que demuestran la ausencia de la enfermedad y mantienen sistemas sólidos de monitoreo.
De acuerdo con el gobierno brasileño, este logro es el resultado de un proceso continuo de fortalecimiento de la defensa agropecuaria, integración entre los estados y control de fronteras.
El impacto en el comercio internacional
El reconocimiento sanitario va más allá de un logro técnico y tiene efectos directos sobre el comercio global. La WOAH destaca que el estatus de país libre de enfermedad facilita el comercio internacional al aumentar la confianza entre importadores y exportadores, ya que la situación sanitaria es uno de los principales criterios en las negociaciones comerciales.
Como resultado, Brasil fortalece su competitividad global y amplía las oportunidades de exportación de carne y otros productos de origen animal hacia mercados de alto valor agregado.
Un cambio en el modelo sanitario
El nuevo estatus también marca una transformación estructural en la forma de controlar la enfermedad.
La transición fue liderada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil a través del Plan Estratégico del Programa Nacional de Vigilancia de la Fiebre Aftosa (PNEFA), que orientó la retirada gradual de la vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria.
Además de eliminar una etapa del proceso productivo, este cambio dirige los esfuerzos hacia la trazabilidad, la detección temprana de posibles casos y la respuesta rápida ante eventuales emergencias sanitarias.
En la práctica, esto significa una menor dependencia de campañas masivas de vacunación, una reducción de los costos directos para los productores y una mayor inversión en inteligencia y vigilancia sanitaria.
Más exigencia: vigilancia, trazabilidad y control

Mantener este estatus depende de sistemas consistentes de vigilancia epidemiológica, un control riguroso de la movilización animal y la capacidad de responder rápidamente ante cualquier sospecha, criterios establecidos por la WOAH en sus protocolos sanitarios internacionales.
En este contexto, la estrategia de sanidad animal evoluciona desde una lógica basada en la inmunización masiva hacia un enfoque de gestión integrada del riesgo sustentado en la trazabilidad, la información y la coordinación entre los distintos eslabones de la cadena productiva.
¿Qué cambia a partir de ahora?
Más que un reconocimiento técnico, el nuevo estatus redefine el papel de Brasil en el mercado internacional de la carne. Este logro consolida un importante avance sanitario, fortalece la confianza global y amplía las oportunidades de acceso a mercados de mayor valor agregado.
Al mismo tiempo, implica un nuevo nivel de responsabilidad. Mantener elevados estándares de control, vigilancia y trazabilidad deja de ser un diferencial competitivo para convertirse en una condición esencial para sostener esta posición a largo plazo.
Referencias:
Plano Estratégico do Programa Nacional de Vigilância para a Febre Aftosa