La ganadería regenerativa aumenta la rentabilidad dentro de la explotación

La propia naturaleza puede desempeñar un papel en el mantenimiento del equilibrio ambiental. Descubre la ganadería regenerativa y cómo puede contribuir a que las explotaciones sean más productivas y rentables.

Por Rafael Motta el 10 de agosto, 2026

Actualizado: 12/08/2026 - 14:31

Un rebaño de ganado pastando en una zona verde con árboles al fondo, en un entorno asociado a la ganadería regenerativa y a la gestión sostenible del suelo y la vegetación.
Foto: Minerva Foods

El nombre ya evidencia el fundamento del concepto: agricultura regenerativa. Se trata de un nuevo paradigma para la relación entre el ser humano y el suelo, que busca ir más allá del mantenimiento del status quo. Es decir, no se trata solo de evitar la degradación, sino de revertir los daños, restablecer los ciclos biológicos y promover el equilibrio de los agroecosistemas. El concepto surgió, precisamente, a partir de esta limitación de la sostenibilidad, orientada a preservar los recursos naturales, constatada por Jerome Irving Rodale al estudiar los procesos de regeneración de los sistemas agrícolas a lo largo del tiempo. Aunque el término fue utilizado por primera vez en 1979 por Medard Gabel en su libro “Ho-ping: Food for Everyone”, según una publicación del Portal Embrapa, fue en 1986 cuando se popularizó desde Estados Unidos por medio de Rodale.

A finales de la década de 1980, la agricultura regenerativa sufrió un declive, pero volvió al centro del debate ambiental debido al contexto del cambio climático, a través de la publicación del Instituto Rodale “Regenerative Organic Agriculture and Climate Change: A Down-to-Earth Solution to Global Warming” (en traducción libre, “Agricultura Orgánica Regenerativa y Cambio Climático: Una Solución Realista al Calentamiento Global”).

La llegada, evolución y consolidación en Brasil 

En territorio brasileño, la Revista Novos Desafios destaca que, aunque el término ha acaparado los reflectores del agronegocio más recientemente, gran parte de sus prácticas ya eran empleadas históricamente por pueblos originarios, comunidades tradicionales y agricultores familiares, muchas veces guiados por la necesidad o por la sabiduría ancestral.

Con el agravamiento del cambio climático, lo que era un conocimiento tradicional evolucionó hasta convertirse en un sistema productivo tecnológico. Actualmente, la consolidación en el país se produce mediante la unión entre ciencia, asistencia técnica y acción socioambiental.

Ganadería regenerativa

Como muestran informes internacionales del Trust for Advancement of Agricultural Sciences (TAAS India), la agroindustria convencional suele separar los cultivos y los rebaños. El enfoque regenerativo, por el contrario, integra a los animales como engranajes vitales del ecosistema. De esta manera, la ganadería regenerativa sigue el mismo principio: la adopción de prácticas mixtas en el campo destinadas a restaurar y mejorar los ecosistemas al mismo tiempo que se producen carne, leche e insumos, como define la Embrapa. Algunos ejemplos de prácticas regenerativas son:

  • Rotación de cultivos: el cultivo de distintos tipos de granos en cada año agrícola promueve un mayor reciclaje de nutrientes en el suelo, ya que las diferentes especies exploran distintas profundidades con sus raíces. Además de dejar un efecto residual positivo en el carbono y la materia orgánica para el siguiente cultivo, esta práctica rompe el ciclo de plagas, enfermedades y malezas.
  • Prácticas mecánicas, como la creación de barreras físicas y sistemas especiales de arado: el uso de labranza reducida del suelo evita la compactación y la desintegración de la estructura de la tierra. Las barreras físicas, como terrazas, cordones de piedra y sistemas de captación, atraviesan las líneas de pendiente, reduciendo la velocidad y el volumen de las escorrentías. Esto evita la erosión, favorece la deposición de sedimentos ricos en nutrientes en el suelo y contribuye a la protección de los cuerpos de agua al reducir el azolvamiento de ríos, arroyos y manantiales, disminuir el arrastre de sedimentos y nutrientes hacia los cursos de agua y favorecer la recarga de los acuíferos, ayudando a mantener la calidad y la disponibilidad hídrica a lo largo del tiempo.
  • Prácticas edáficas, como la remineralización y la corrección de la acidez del suelo: la corrección de la acidez (como el encalado) neutraliza elementos tóxicos como el aluminio y el manganeso, mejora la porosidad del suelo y estimula la actividad microbiana para la fijación del nitrógeno. Por su parte, la remineralización es una forma de acelerar la renovación natural de la tierra mediante el uso de polvo de roca. Al liberar nutrientes de forma continua, corrige el pH (la acidez) y forma nuevos minerales de arcilla que activan profundamente la biología y la interacción simbiótica entre plantas y microorganismos.
  • Integración Cultivo-Ganadería-Bosque (ILPF): el cultivo simultáneo de árboles, cultivos y/o animales en la misma superficie restaura pastizales y suelos degradados porque acelera el reciclaje de nutrientes y establece corredores ecológicos vitales para la biodiversidad. Además, la sombra de los árboles proporciona confort térmico y bienestar a los animales, promoviendo la resiliencia del sistema y la diversificación de los ingresos de la explotación.
  • Prácticas vegetativas, como la cobertura permanente, los pastizales multiespecie y las franjas vegetadas: el mantenimiento constante de la cobertura del suelo (con rastrojo o plantas vivas) protege la superficie frente al impacto directo de las gotas de lluvia. Esto ayuda a reducir la escorrentía superficial, conservar la humedad y aumentar la materia orgánica y la estructuración de las partículas del suelo. En conjunto, estas estrategias conservan la humedad del terreno y favorecen el aumento de la materia orgánica y la estructuración de los agregados del suelo.

También cabe mencionar las prácticas derivadas del sistema de confinamiento, que permite, por ejemplo, reutilizar los excrementos en el pastizal, contribuyendo a la calidad del suelo (Vea aquí cómo el estiércol puede convertirse en insumo agrícola y energía). 

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Resiliencia climática y biofertilización natural

Primer plano de flores amarillas y hojas verdes en medio de una vegetación densa, que representa las prácticas de ganadería regenerativa y su relación con la recuperación del suelo y la biodiversidad.
Foto: marineke thissen / Shutterstock

Uno de los “secretos técnicos” detrás de la ganadería regenerativa reside en la fijación biológica del nitrógeno (FBN) por parte de las leguminosas y en la retención de agua. La Embrapa explica de manera simplificada que se trata del proceso mediante el cual el nitrógeno presente en la atmósfera se convierte en formas que las plantas pueden utilizar. 

Con ello, los fertilizantes nitrogenados pueden ser sustituidos por este proceso biológico natural, lo que genera un ahorro directo para el productor y se convierte en una estrategia de flujo de caja para la explotación. La integración de leguminosas forrajeras en los pastizales permite al productor reducir la compra de urea y otros fertilizantes sintéticos, cuyos precios son volátiles y se ven muy afectados por el tipo de cambio. Esta “fábrica natural de fertilizantes” hace que la explotación sea más independiente de los insumos externos, transformando la biología del suelo en un activo financiero real. Según una estimación del Balance Social de Embrapa 2023, en los cultivos de soja la FBN generó un ahorro de aproximadamente R$ 38.000 millones en las importaciones de fertilizantes nitrogenados en 2021. En 2022, el ahorro alcanzó los R$ 72.000 millones debido al aumento del precio de los fertilizantes nitrogenados, resultado del contexto mundial de guerra que involucró a países productores de estos insumos. “En 2023, el impacto volvió a los ya significativos niveles anteriores”.

Además del ahorro, la FBN eleva el nivel nutricional del pastizal, lo que se refleja directamente en la salud de los animales: como las leguminosas son naturalmente ricas en proteínas, favorecen un aumento de peso mayor y más saludable. Como resultado, el ciclo de producción se acorta y las canales presentan una mejor calidad (es decir, mayor ganancia de peso, terminación más rápida y reducción del estrés metabólico).

La reducción del estrés metabólico se produce porque la alta calidad nutricional del pastizal cubre de manera eficiente las necesidades del ganado, lo que exige un menor esfuerzo del organismo en la digestión y en la búsqueda de alimento. Las situaciones de estrés obligan al animal a gastar mucha energía para intentar mantener sus funciones vitales, lo que termina inhibiendo el tracto gastrointestinal, reduciendo la producción de hormonas del crecimiento y debilitando la inmunidad. Con una dieta rica y de fácil digestión, el metabolismo funciona sin sobrecargas, permitiendo que toda la energía física y fisiológica se ahorre y se destine directamente al aumento de peso y a la calidad de la carne.

Menos insumos, mayor margen

Una de las ventajas de la ganadería regenerativa es precisamente el uso inteligente de los insumos en el campo. Esto reduce la demanda de fertilizantes sintéticos, herbicidas y productos fitosanitarios químicos, lo que se traduce en una reducción de los costos de producción. En consecuencia, disminuye la vulnerabilidad financiera y contribuye a aumentar la rentabilidad.

Este artículo publicado en el Jornal da Universidade de São Paulo (USP) muestra que los sistemas biodiversos pueden ser hasta un 30 % más productivos, además de reducir la huella de carbono y mejorar la conservación del suelo. Según el profesor sénior del Instituto de Estudios Avanzados (IEA), Ricardo Abramovay, “la ganadería regenerativa tiene como principio observar al animal, observar al ser humano como actor social y observar la vida que los rodea, en el ecosistema en el que se encuentran”.

Por lo tanto, la adopción de prácticas regenerativas es una inversión con un retorno medible. Mercados estratégicos, como la Unión Europea, han endurecido las directrices para las importaciones (especialmente mediante leyes contra la deforestación): el productor que se adapta no solo protege su acceso a estos mercados, sino que también captura el valor agregado de los consumidores premium, como muestran las tendencias de consumo, consolidando a la ganadería brasileña como una potencia regenerativa y económicamente resiliente.

Servicios ecosistémicos

Paisaje rural que muestra zonas de pastizal y parches de suelo desnudo en medio de un campo verde, con un cielo nublado de fondo, lo que sugiere prácticas de ganadería regenerativa
Erosión en campos sin manejo de conservación (Foto: Luiz Henrique Magnante/Embrapa)

La falta de adopción de prácticas sostenibles como estas tiene como consecuencias una menor productividad, un aumento del riesgo de aparición de plagas, enfermedades y malezas, desequilibrios ambientales, una reducción de la agrobiodiversidad y pérdidas por erosión del suelo. Es decir, los sistemas tradicionales no diversificados limitan el margen operativo y ponen en riesgo el potencial productivo de la tierra.

Además, como explica el Programa de Medio Ambiente de la Organización de las Naciones Unidas (UNEP), los monocultivos y la baja diversificación de cultivos ponen en riesgo la diversidad genética global, la resiliencia de los ecosistemas y la sostenibilidad de la agricultura. 

El modelo regenerativo, por otro lado, aporta una serie de servicios ecosistémicos que ayudan a revertir esta degradación y a proteger tanto los cultivos como las explotaciones ganaderas. Su elemento central es el fomento de la diversificación de especies vegetales y animales, de las variedades genéticas y de las funciones ecológicas, así como la integración entre estos elementos y la cooperación entre los actores locales.

Precisamente para acelerar esta transición surgieron iniciativas destinadas a difundir prácticas regenerativas entre los ganaderos. A partir de la necesidad de involucrar a los productores rurales en la adopción de prácticas sostenibles y de bajas emisiones de carbono, Minerva Foods desarrolló en 2021 el Programa Renove. Actualmente, la iniciativa cuenta con explotaciones certificadas en Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina y se estructura en tres pilares: finanzas verdes; capacitación y asistencia técnica; y alianzas técnicas e institucionales. El programa apoya la implementación de prácticas como la recuperación y rotación de pastizales, los sistemas integrados de producción, la diversificación de especies forrajeras y la conservación de los recursos naturales, contribuyendo a que la ganadería sea más resiliente, rentable y esté alineada con las exigencias de los mercados internacionales.