La estrategia climática dejó de ser un diferencial reputacional y pasó a funcionar como criterio de entrada en el comercio internacional de carne bovina. En un entorno en el que las exigencias ambientales avanzan sobre contratos, regulaciones y preferencias de consumo, demostrar el origen, la trazabilidad y el control de emisiones se convirtió en condición para acceder a los mercados y permanecer en ellos.
En este nuevo escenario, especialistas y liderazgos del sector demuestran cómo la gestión climática dejó de ser un coste accesorio y el ESG pasó a operar como un filtro. Quienes no logren demostrar conformidad tienden a perder espacio por no cumplir los requisitos mínimos de acceso. La consecuencia es un cambio estructural: la carne deja de ser tratada sólo como commodity y pasa a incorporar atributos ambientales como parte de su valor y competitividad.
Para la directora global de Sostenibilidad de Minerva Foods y de MyCarbon, Marta Giannichi, el cambio es estructural. Ella destaca que alrededor del 98% de las emisiones de la cadena de carne bovina provienen del llamado alcance 3, específicamente del metano entérico. En este contexto, la adopción de tecnologías de intensificación, como la recuperación y la rotación de pastos y el uso de aditivos alimentarios, pasan a integrar una estrategia de mercado al reducir el ciclo productivo y las emisiones por kilo de carne.
Diferenciación por mercado

La presión internacional no es homogénea y esa diferencia reorganiza la estrategia brasileña.
En la Unión Europea, el criterio es regulatorio. La Ley Antidesmatamiento (EUDR) exige la comprobación de que la producción no está asociada a daños ambientales, conforme a las directrices de la EUDR. Sin trazabilidad validada, no hay acceso. “La trazabilidad se convierte en un factor decisivo de competitividad y acceso a mercados”, afirma Marta Giannichi.
En China, el movimiento sigue otra lógica. El país prioriza la seguridad alimentaria, pero avanza en la incorporación de criterios de calidad y gobernanza. Iniciativas como el pago de primas por animales faenados más jóvenes muestran cómo la eficiencia productiva y la reducción de emisiones empiezan a converger con incentivos económicos. El país inició este año una política de cupos que prioriza a socios que demuestren estabilidad y compromisos con la “Ganadería de Bajo Carbono”, según un reportaje publicado en el China Daily.
João Paulo Franco Silveira, coordinador de Producción Animal de la Confederación de la Agricultura y la Ganadería de Brasil (CNA), aborda el papel del incentivo económico en este proceso. Cita la remuneración diferenciada por el faenado de animales antes de los 36 meses como ejemplo de cómo las ganancias productivas y las metas climáticas avanzan conjuntamente. En la práctica, la medida acelera la rotación del rebaño y reduce las emisiones por tiempo de vida del animal. “Alrededor del 70% de los ganaderos tienen explotaciones de hasta 50 hectáreas. Para que estos productores integren esta dinámica, es fundamental garantizar asistencia técnica y crédito accesible”, afirma.
Este escenario crea una doble exigencia: atender barreras formales, como en el caso europeo, y, al mismo tiempo, capturar valor en mercados que comienzan a incorporar criterios ambientales como diferencial competitivo.
Incentivos al productor y la capacidad de respuesta
Los especialistas señalan que responder a este nuevo estándar depende menos de soluciones aisladas y más de la coordinación entre los eslabones de la cadena.
En el campo, la adopción de prácticas sostenibles todavía choca con limitaciones estructurales. En la industria, la trazabilidad se consolida como eje de conexión entre producción y mercado, funcionando al mismo tiempo como herramienta ambiental y sanitaria. “La trazabilidad individual también es un instrumento de defensa sanitaria”, afirma João Paulo, al destacar su papel en la consolidación de la confianza internacional.
Además de las exigencias regulatorias, el avance de estas prácticas también es impulsado por incentivos económicos. En distintos mercados, los productores que consiguen reducir el ciclo productivo, recuperar áreas degradadas o demostrar menor intensidad de emisiones pasan a acceder a líneas de crédito específicas, programas de apoyo técnico y remuneraciones diferenciadas.
A nivel institucional, las políticas públicas empiezan a estructurar esta transición. Para Guilherme Bastos, coordinador del Centro de Estudios del Agronegocio de la Fundação Getúlio Vargas (FGV), instrumentos como el Plan ABC+ y el Renovagro son centrales para viabilizar la recuperación de pastos sin expansión de área.
El Renovagro ofrece condiciones de financiación para tecnologías de baja emisión de carbono, incluyendo la recuperación de pastos degradados, ILPF, bosques plantados y manejo sostenible. Por su parte, el Plan ABC+ funciona como la principal estrategia nacional para ampliar la agricultura de baja emisión hasta 2030. Además, el Proyecto de Ley 4417/2023 propone un programa de incentivo enfocado en los pequeños ganaderos, con asistencia técnica accesible y líneas de crédito específicas para quienes quieran adoptar prácticas sostenibles, con intereses más bajos. El objetivo es evitar que las nuevas exigencias globales provoquen exclusión social en el campo, permitiendo que los productores de base tengan soporte financiero para adecuar sus actividades y aumentar su competitividad.
En la iniciativa privada, programas como Renove, de Minerva Foods, también actúan en ese sentido al apoyar a los productores en la adopción de prácticas sostenibles, con asistencia técnica e incentivos para la mejora de la productividad y la gestión ambiental de las explotaciones.
No obstante, existen cuellos de botella que deben superarse. “La ausencia de datos oficiales estructurados impide que Brasil demuestre que ya cumple con las metas de producción sostenible”, alerta Bastos. “La falta de transparencia y los obstáculos en la regularización de la tenencia de la tierra aún dificultan el monitoreo pleno y el acceso a créditos climáticos”.
Base regulatoria y datos

En respuesta a las demandas de productores y especialistas, el gobierno brasileño ha trabajado en iniciativas que estructuran datos, facilitan el crédito y avanzan en la regularización de la tenencia, con el objetivo de viabilizar esta transformación a escala.
El Plan Nacional de Identificación Individual de Bovinos y Búfalos (PNIB) prevé la identificación individual obligatoria de todo el rebaño hasta 2032, creando la base para la trazabilidad a escala. El proceso se hará de manera gradual para que los productores pequeños y medianos no se vean directamente afectados. Aunque el enfoque inicial sea sanitario, la medida busca servir como base tecnológica para la transparencia socioambiental exigida por la EUDR, permitiendo monitorear la trayectoria de cada animal desde el nacimiento hasta el faenado.
La cuestión de la regularización de la tenencia de la tierra, planteada por el coordinador de Producción Animal de la CNA, entró en discusión a través del Proyecto de Ley 2633/2020, que aborda la ampliación del alcance de la regularización. El proyecto tiene por objetivo desburocratizar la titularización de tierras para transformar el llamado “capital muerto” (propiedades sin título legal) en garantías para el acceso al crédito rural y para la conformidad ambiental definitiva de las explotaciones.
De exigencia externa a estrategia de mercado
Más que una agenda de adaptación, la estrategia climática pasa a definir el posicionamiento de la carne brasileña en el comercio global. Al integrar producción, industria y política pública, el país no sólo responde a las exigencias internacionales, sino que pasa a disputar mercado a partir de ellas.
En el escenario actual, además de producir más, es importante demostrar cómo se produce. Es ese criterio el que define quién entra en el mercado internacional, quién permanece y en qué condiciones.
Fuentes de referencia:
- Brasil alcanza un nuevo nivel en las exportaciones de carne bovina
- China forecasts higher grain output, lower soybean imports in 2026
- EUDR: ¿ESTÁS PREPARADO?
- Gobernanza en la Sostenibilidad de la Cadena de la Carne Bovina – CEBRI
- PLAN NACIONAL DE IDENTIFICACIÓN INDIVIDUAL DE BOVINOS Y BÚFALOS – PNIB
- PROYECTO DE LEY Nº 4.417, DE 2023



